Mar
17
2017

Atendimiento a los adolescentes autores de actos infraccionales en Brasil: Implicaciones en la práctica del psicólogo (en portugués)

Por:

El modelo de Justicia Juvenil en Brasil se
inspira en las directrices 
line-height:107%;font-family:"Arial",sans-serif;mso-fareast-font-family:Calibri;
mso-fareast-theme-font:minor-latin;color:#222222;mso-ansi-language:ES;
mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA">internacionales para la protección integral de
la infancia y la


adolescencia y se guía por los procedimientos
establecidos en el 
Estatuto del Niño y del Adolescente (ECA, Ley
8.069/1990) y la Ley del


SINASE (Ley 12.594/2012). De acuerdo con estas
leyes, aunque 
inimputables por el Código Penal, los
adolescentes son


responsabilizables, ante la ley especial. A ellos, por lo tanto, se
imputa la aplicación de los 
seis tipos de “medidas socioeducativas”
(Art.112, artículos I a VI, la 
Ley Nº 8.069, de 1990.): advertencia; obligación
de reparar el daño, 
prestación de servicios a la comunidad, libertad
asistida, libertad 
parcial y el internamiento en un centro de
enseñanza. En los últimos 
cuatro, hay la presencia del psicólogo como
profesional que forma 
parte de un equipo interdisciplinario de atención
socioeducativa. Este 
artículo presenta una visión general del marco
normativo que guía el 
trabajo de los profesionales en el Sistema de
Atención Socioeducativa 
en Brasil y discute las posibilidades psicólogo
en este escenario. Por 
lo tanto, proponemos una reflexión sobre la
propuesta de la 
socioeducación en términos generales y, en
concreto, cuestionamos cómo 
sería la  actuación  del 
psicólogo  en  este  tipo  de  actividad.


Apuntamos  a  tres 
aportaciones  que  la  psicología  podría ofrecer 
el servicio de atención socioeducativa: 1)
promocionar procesos de


resignificación junto a los adolescentes acerca
de la práctica de 
delitos y las consecuencias de sus acciones para
la vida en la 
comunidad; 2) mediar acciones de inclusión de
los adolescentes en sus 
familias en la comunidad; 3) construir 
conjuntamente  proyectos  de


vida  que  fomenten  la 
participación  política  y  ciudadana  de 
los  adolescentes como herramienta de
transformación social.


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