Sentencia. Nulidad. Fundamentación omisiva. Emoción violenta

Local \ Córdoba \ Superior Tribunal de Justicia de Córdoba
Fecha resolución: 05 - Mayo - 2015

NULIDAD DE LA SENTENCIA. Fundamentación omisiva. NULIDADES PROCESALES. Principio del interés. Noción. DEBATE. Actas. Contenido. PRUEBA TESTIMONIAL. Incorporación por su lectura durante el debate, de declaraciones prestadas fuera de él. HOMICIDIO EN ESTADO DE EMOCIÓN VIOLENTA (art. 81, inc. 1°, letra “a” CP). Fundamento de la atenuante. Requisitos para su concurrencia. Emoción violenta. Excusabilidad del estado emocional. HOMICIDIO AGRAVADO POR EL VÍNCULO (art. 80 inc. 1º CP). Circunstancias extraordinarias de atenuación (art. 80 in fine CP). Alcance: Homicidio en estado puerperal.

 

I. En virtud de lo establecido en el art. 413 inc. 4° del CPP, resulta inválido todo pronunciamiento que contenga una fundamentación omisiva, esto es, que se asiente sobre un análisis probatorio que soslaye la selección y valoración de elementos de convicción dirimentes para la definición del caso, en el sentido de que su eventual corrección posea aptitud suficiente para conducir a una conclusión diferente de la que se impugna.

 

II. La exigencia de un interés directo como requisito estatuido para los recursos (art. 443 CPP), no sólo es una condición para la procedencia formal sino también para la procedencia sustancial de la impugnación. El interés existe en la medida que la materia controvertida puede tener incidencia en la parte dispositiva del pronunciamiento, anulándolo o modificándolo; o bien cuando el recurso deducido resulta ser el medio adecuado para excluir el agravio que aparece como posible.

 

III. No es obligatorio hacer constar en las actas las versiones proporcionadas por los testigos, tal como surge del art. 403, contrario sensu, del CPP; no configurándose tampoco la hipótesis del art. 404 del CPP. Útil es destacar que, en relación a los elementos de prueba recibidos en el debate, el acta deberá enunciar su producción o incorporación precisando los datos mínimos necesarios para su identificación y validez (v.gr, el nombre y apellido de los testigos, peritos e intérpretes, con mención del juramento; la incorporación por su lectura de un acta de reconocimiento de personas, etcétera). En vinculación con su concreto contenido probatorio (v.gr., lo que el testigo dijo), sólo será exigible que conste en el acta aquel tramo o segmento que el presidente ordenare o que solicitaren el Ministerio Público o las partes.

 

IV. Las únicas pruebas que pueden ser valoradas con eficacia enervante del principio de inocencia son las practicadas durante el debate. Si se trata de prueba testimonial, su producción en el juicio oral es la que permite al imputado ejercer eficazmente el derecho de defensa (art. 18 CN) mediante la interpelación a los testigos presentes (arts. 8.2.f. CADH y 14.3.e. PIDCP). Existen, sin embargo, casos excepcionales en las que las declaraciones testimoniales pueden ser incorporadas al debate por su lectura (art. 397 CPP), entre ellos, cuando no se haya logrado la concurrencia del testigo o cuando haya acuerdo entre el tribunal y las partes (ídem, inc. 1).

 

V. Respecto del homicidio cometido en estado de emoción violenta (art. 81, inc. 1º, letra “a” CP), la razón de la menor criminalidad del hecho reside en que la determinación homicida del autor no obedece únicamente a un impulso de su voluntad, sino que en alguna medida se ha visto arrastrado al delito por una lesión que ha sufrido en sus sentimientos, casi siempre por obra de la propia víctima.

 

VI. El homicidio en estado de emoción violenta exige: a) un estado psíquico del autor (conmoción del ánimo del autor); b) la valoración de ese estado psíquico (violencia de la emoción); y c) la vinculación de ese estado con la producción del homicidio. Se requiere un estado psíquico de conmoción violenta del ánimo del autor a causa de una ofensa inferida por la víctima o un tercero a sus sentimientos que, sin privarlo de la posibilidad de comprender la criminalidad de su conducta y de dirigir sus acciones, afecta seriamente su facultad de controlarse a sí mismo, facilitando así la formación de la resolución criminal. Puede consistir en furor, ira, irritación, miedo, dolor, bochorno, etc., asumir la forma de un súbito impulso o de un estado pasional que estalla frente a causas aparentemente carentes de significación que operan como factor desencadenante, pero es menester que tenga entidad suficiente como para inclinar al sujeto a la acción homicida. Es necesario que el autor mate encontrándose en estado de emoción violenta, para lo cual no será suficiente la existencia de la emoción, sino que se requerirá que el impulso homicida se origine en su conmoción anímica y que la acción se ejecute en ese estado.

 

VII. Para que se configure la excusabilidad del estado emocional con arreglo a las circunstancias en las cuales se ha producido, es necesario que éstas justifiquen el motivo y la causa por los que el autor se haya emocionado en el grado en que lo estuvo. La causa de la alteración anímica debe encontrarse fuera del sujeto y debe ser eficiente en relación a quien la padece para provocarle la crisis emotiva. Es decir, tal incitación de los sentimientos del autor debe provenir de una fuente distinta a su propio genio o a su sola falta de templanza, lo que no ocurrirá cuando la emoción sea atribuida al propio autor, como ocurre cuando él la ha provocado, incitándola o facilitándola a sabiendas al poner las condiciones para que operen. No son eficientes las causas que resultan objetiva o subjetivamente fútiles con arreglo a las circunstancias, ni aquéllas que estaba jurídicamente obligado a soportar.

 

VIII. En las circunstancias extraordinarias de atenuación, deben incluirse los supuestos en los que puede predicarse una menor culpabilidad de la imputada en el contexto del puerperio producido por el reciente nacimiento del hijo víctima del homicidio. Se trata de una situación que, más allá de sus diferencias, se relaciona con la que antes contemplaba la figura atenuada del infanticidio del art. 81 inc. 2° del CP derogada por ley 24.410 (BO, 27/01/95), que reducía la respuesta punitiva atendiendo, precisamente, a las posibles repercusiones del puerperio en la culpabilidad de la madre.

 

TSJ, Sala Penal, Sent. n° 145, 5/5/2015, “SALVETTI, Virginia Lucrecia p.s.a. homicidio calificado por el vínculo -Recurso de Casación”. Vocales: Tarditti, López Peña, Cáceres de Bollati.

Descargar archivo 1 : fallos42034.pdf
  COMENTAR