doctrina

La tortura. Declaraciones judiciales de las víctimas. La experiencia en la etapa de instrucción

La autora comienza su tesis explicando que hace años que me desvela una inquietud ¿cómo hablar de la tortura? La preguntaformulada busca reflexionar en torno a dos cuestiones: una de fondo que involucra las consecuencias e implicancias que tiene hablar, recordar, poner en palabras terribles hechos padecidos; y una cuestión de forma, relacionada con el contexto en que se realizan las declaraciones judiciales de hechos de tortura.

Las víctimas del Terrorismo de Estado en Argentina, recorriendo fiscalías, juzgados y tribunales orales. Recordando, hablando, relatando. Memorias de la desaparición ajena, un poco de la propia, del dolor. Narrando lo inenarrable. Víctimas de la tortura de hoy, víctimas de violencia institucional, de las prisiones y de las policías y fuerzas de seguridad. Narrando pequeños acontecimientos que han llegado a ser judicializados de lo que es su tortuosa estadía en las cárceles argentinas o de lo que fueron sus detenciones. Narrando lo inenarrable.

Hablar de la tortura, narrar el desgarro físico y psíquico, interior y exterior, profundo y superficial. ¿Cómo explicarlo? ¿Cómo contarlo? Debe reconocerse la tortura como hecho traumático. El relato de la tortura es siempre actual. Al respecto se explicó: “En cada sujeto, el relato y las marcas de lo traumático serán únicos, pero siempre incluirán alguna dimensión de actualidad y de padecimiento en la evocación. Aquello que no pudo ser elaborado, aquel resto del horror que quedó fuera de las palabras reaparece, se muestra y es transmitido”. Comprenderlo explica también las ausencias a las declaraciones, la dificultad del relato, los olvidos, las interrupciones, las negativas.

Descargar archivo 1 : doctrina49427.pdf
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