La regulación del cannabis en Colorado: evidencias iniciales desafían a los críticos

El principal argumento planteado por los opositores a la regulación legal es que cualquier mercado regulado de cannabis provocaría indefectiblemente un aumento significativo de su consumo y de los daños asociados a éste – particularmente entre los jóvenes. Como primera jurisdicción del mundo en implementar un mercado legalmente regulado para el consumo recreativo de cannabis, Colorado es inevitablemente objeto de intenso escrutinio: por un lado, los defensores del nuevo régimen se esfuerzan por demostrar sus éxitos y, por el otro, los partidarios del prohibicionismo están deseosos de resaltar sus debilidades. Dado que el mercado de cannabis en Colorado comenzó a operar recién en enero de 2014, aún no es posible extraer conclusiones firmes sobre impactos a más largo plazo. Pero un análisis de las evidencias iniciales respecto a indicadores clave sugiere que, aparte de ciertos problemas de lanzamiento relativamente menores, el marco regulador estatal ha desafiado a los críticos, y sus impactos han sido mayormente positivos. No se ha producido un repunte evidente del consumo de cannabis entre los jóvenes, ni de muertes en las carreteras o delincuencia, y sí ha habido una serie de resultados positivos, entre ellos: una dramática reducción del número de personas criminalizadas por delitos relacionados con el cannabis; una significativa reducción del tráfico ilícito, en tanto el grueso de la oferta es actualmente regulado por el gobierno; y un incremento significativo de las rentas fiscales, que ahora se destinan a programas sociales. El consistente apoyo público hacia la legalización también parece indicar que los ciudadanos de Colorado perciben que las reformas han sido un éxito. Por ejemplo, cuando han surgido problemas respecto a productos comestibles elaborados con cannabis, la flexibilidad de la regulación ha permitido la adopción de modificaciones para abordar los retos. 
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