La cárcel como institución social límite.

Los efectos subjetivos de las instituciones carcelarias han sido claramente descriptos por Goffman como aspectos comunes de lo que este autor denominó instituciones totales, principalmente a partir de las prácticas y discursos que las caracterizan. También Foucault resulta, en este sentido, una referencia obligada para este análisis. No obstante, desde las ciencias sociales y humanas en general, y desde la psicología en particular, no se produjeron aportes significativos al respecto de los efectos de la rutina carcelaria en la salud mental de los internos. De esta forma, la amplia producción generada por la crítica a los manicomios no se trasladó a este otro espacio institucional, parcialmente parecido al anterior.La categoría de institución límite que se introduce en este ensayo pretende aportar a este debate, entendiendo que esta situación de borde tiene que ver con su condición de contención de poblaciones cuyas formas relacionales representan en parte espacios de socialización y vínculo distantes  e los modelos sociales a partir de los cuales se diseñan las políticas de resocialización.De esta manera, el fracaso de las políticas carcelarias indica también la necesidad de pensar formas de punición que dimensionen estas barreras simbólicas, culturales y sociales.
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