Mulas, migrantes y trabajadoras sexuales. Tres historias para pensar el concepto de trata de personas y la construcción del saber penal.

Trabajo cuyo objetivo es historizar sobre el concepto de trata de personas de modo que sea posible hallar, ya en sus primeras acepciones, la estrecha ligazón que ha tenido a lo largo de más de cien años, con una específica perspectiva moral y política acerca de la prostitución y de las mujeres que migraban para el ejercicio de la prostitución. Se toma como eje ordenador una breve historia del origen de los cuatro modelos legales que intentaron establecer cuál debería ser el rol del Estado frente a la prostitución: el reglamentarismo, el abolicionismo, el prohibicionismo y el modelo de derechos.
Asimismo, la autora propone detenerse puntualmente en una historización de la trata de personas desde la perspectiva actual y repasar la manera en que este concepto resurgió en la última década, más ligado al objetivo de redefinir aquella primera noción de trata de personas, enmarcándola ahora en una idea más compatible con el concepto de “crimen organizado” y presentándose, al mismo tiempo, en una estrecha vinculación con las preocupaciones que formaron parte de un específico programa político criminal impulsado por los Estados Unidos, dentro y fuera de sus fronteras. 
Finalmente, se intenta justificar un concepto jurídico-dogmático de trata de personas –a partir de una interpretación lógica y armónica de las normas penales vigentes y mostrar luego cómo ese concepto no se corresponde con la praxis judicial, que no parecería estar reflejando una adecuación a él. Se ejemplifica esto con tres casos judiciales, para ilustrar con ellos hasta qué punto el concepto de trata de personas no se muestra, en la praxis, con la precisión ni la consistencia que le suponemos y que sería deseable.
Descargar archivo 1 : doctrina45897.pdf
  COMENTAR