Las Cortes de Drogas. Los alcances y retos de una alternativa a la prisión.

En los últimos años, con el aumento de la población carcelaria y el consecuente hacinamiento, así como con el emergente acuerdo sobre lo inadecuado que resulta usar el derecho penal como la primera alternativa para enfrentar el problema de las drogas, se han venido impulsando alternativas a la privación de la libertad, entre las que se destacan las Cortes de Drogas –CdeD-. Estas, más que una institución, son un modelo que tiende a implementarse con múltiples variaciones. Originalmente desarrollado en Estados Unidos, ha sido implementado en varios países alrededor del mundo, con resultados diversos. 
A pesar de sus propósitos, la forma como se ha implementado en varios países muestra que el modelo tiene serias limitaciones. Así, la forma como se han desarrollado las CdeD, en especial en Estados Unidos, ha mostrado que éstas, al asumir un modelo judicial, tienden a reproducir la selectividad propia del derecho penal y terminan por relegar el enfoque de salud pública que debería inspirarlas. En algunos casos incluso pueden aumentar la presión sobre el sistema penal, en especial porque pueden contribuir al incremento de los arrestos. Además, cuando se implementan sin presupuesto y recursos suficientes, y sin una estructura fuerte y consistente para garantizar el acceso a un tratamiento adecuado y basado en evidencia empírica, las CdeD tienden a fracasar en el cumplimiento de sus propósitos. En un momento de auge de las CdeD, en el que se impulsa su implementación masiva en Latinoamérica, es fundamental tomar en consideración los límites del modelo, así como los retos específicos que enfrentaría su desarrollo en los contextos particulares de los países de la región. 
Descargar archivo 1 : doctrina44354.pdf
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