Afinidades entre religión y violencia: El ejemplo de las periferias urbanas peruanas

Este artículo se propone reflexionar sobre una paradoja. El continente latino americano es el más violento del mundo por sus altos niveles de homicidios. Sin embargo sus habitantes, muy religiosos, se adhieren al cristianismo que pregona la paz. Si muchos religiosos luchan heroicamente contra la violencia, afirmamos que existe una afinidad, según la idea de Weber, entre ciertas creencias y prácticas cristianas y la violencia. Frente al Dios todo poderoso, premiador y castigador de la piedad popular y de muchos grupos evangélicos, existen dos comportamientos posibles: la obediencia sin discusión o la transgresión. Este Dios restablece el orden con fuerza y hasta violencia. Estas mismas situaciones se repiten en la sociedad con su característica cultura de la transgresión (Portocarrero): la violencia divina puede legitimar la actitud de los gobiernos autoritarios. La solución no es más disciplina o represión sino más diálogo.

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