DEBATE SOBRE CANNABIS MEDICINAL. LOS DOLORES QUE NOS QUEDAN SON LAS LIBERTADES QUE NOS FALTAN.

Actualmente se están desarrollando en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina los primeros debates respecto de la regulación del cannabis para fines medicinales y terapéuticos, habiéndose convocado al mismo por medio de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, y la Comisión de Legislación Penal. En la exposición ha quedado nuevamente claro el “por qué” de la necesidad de regulación en esta materia, aportándose cuantiosos testimonios de pacientes, funcionarios y profesionales de la salud que avalan tales usos y el argumento de aquellos quienes en la clandestinidad han cultivado su propia medicina, o la medicina utilizada por otros, sometiéndose a un riesgo de criminalización que puede significarles considerables años de prisión. Ha quedado claro también que la exigencia de mayores estudios e investigaciones a fin de evaluar dicha necesidad regulatoria, no es más que demorar un proceso que redunda en dilatar el dolor de los que sufren. Ahora bien, una vez en claro el “por qué” de la necesidad regulatoria, tal vez sea momento oportuno de preguntarnos el “cómo” se debería de desarrollar dicha regulación. Cuestión hasta ahora que los discursos no han tenido muy en cuenta, presuponiendo que la regulación del cannabis para usos medicinales y terapéuticos indefectiblemente conllevará el acceso a la sustancia por la vía de la elaboración farmacéutica y el autocultivo, cuando necesariamente no es así en todos los casos y el autocultivo puede correr serios riesgos de no ser contemplado en la misma. El presente trabajo, indaga sobre ello y propone una regulación legislativa clara al respecto. 
Descargar archivo 1 : doctrina43647.pdf
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