doctrina

El uso del test P300 en el proceso  penal  español:  algunos  aspectos  controvertidos

la     llamada     «prueba     científica» constituye  uno  de  los  frentes  de  modernización  más importantes  del  actual  modelo  de  proceso  penal.  La aplicación   procesal   de   los   avances   científicos   y técnicos contribuye sin duda a la averiguación de los 
hechos en la justicia penal, a veces con instrumentos decisivos  como  el  ADN,  pero  también  abre  incertidumbres  y  exige  cautelas,  señaladamente  en  cuanto al  respaldo  y  fiabilidad  de  las  nuevas  técnicas  y  en cuanto  a  la  protección  de  las  garantías  y  derechos fundamentales  de  contenido  material  y  procesal.  En este  contexto  debe  situarse  el  análisis  del  llamado test  P300  y  los  requisitos  de  su  utilización  en  el vigente  proceso  penal.  El  mencionado  test  consiste en una   técnica  electroencefalográfica   capaz   de detectar estímulos neurológicos emitidos por nuestro cerebro   que   permitirían   comprobar   si   un   sujeto almacena  información  relevante  relacionada  con  un hecho    delictivo.    Esta    técnica,    tradicionalmente utilizada  en 
el  ámbito  médico  para  la  detección  de ciertas disfunciones, ha irrumpido en nuestro sistema judicial  como  una  prueba  científica  no  exenta  de críticas,  tanto  en  cuanto  a  su  legalidad  como  en cuanto a su grado de cientificidad.En las siguientes líneas tratarán de disiparse algunos mitos que rodean a  esta  nueva  diligencia  de  investigación  así  como establecer  ciertas  directrices  para  que  su  empleo en nuestro proceso penal pueda llegar a ser plenamente efectivo.

Descargar archivo 1 : doctrina43188.pdf
  COMENTAR